A media vela avanzo a través del baile de máscaras cosidas.
Aferrado a la esperanza de llegar al lugar desconocido
donde besan almas los estado eternos del amor primitivo.
Sirenas sonríen a ermitaños viajeros de la condescendencia
mientras el trío de egregores, festejando ensordecen al que no escucha.
Vista fija en ningún punto, me esposo a la cordura,
cierro los ojos para poder ver
cierro los ojos para poder ver
y sonrío fuerte para crecer.
El viaje no termina, ya lo sé.
Puede ser que si respiro,
alcance a ver que ya llegué.
alcance a ver que ya llegué.

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