domingo, abril 15, 2012

Reflexiones de un pirata tuerto.


Mares rojos de ego azotan la nave.
A media vela avanzo a través del baile de máscaras cosidas. 
Aferrado a la esperanza de llegar al lugar desconocido
donde besan almas los estado eternos del amor primitivo.

Sirenas sonríen a ermitaños viajeros de la condescendencia
mientras el trío de egregores, festejando ensordecen al que no escucha.

Vista fija en ningún punto, me esposo a la cordura,
cierro los ojos para poder ver 
y sonrío fuerte para crecer.

El viaje no termina, ya lo sé.
Puede ser que si respiro,
alcance a ver que ya llegué.