De helicópteros y Mariposas.
Vivieron sin vivir hasta vivir juntos,
no hubo vuelta atrás,
ella lo salvó, él la describió;
en helicópteros marrones sobrevolaron el éxtasis.
Dulce ambrosia fluye de tus labios
hasta mi corazón acorazado;
besos así, no han habido ni en canciones.
Imponente mariposa,
musa de los hombres perdidos,
efímera pero indeleble,
de tus alegres colores,
están hechos el día y la noche.
Amar he amado, lo sé,
perder, he perdido.
Y ahora vive luchando contra el olvido,
solo para que del batir de sus alas,
al menos quede el sonido.

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